Como bien se puede notar estuve perdida en Septiembre, tal vez las rutinas no me dejaron tiempo para este espacio que tanto disfruto y comparto. Por fin se realizó la reunión con las niñas con las que compartí mi educación básica y media, la convocatoria fue más que exitosa, en las ultimas dos semanas muchas se subieron con entusiasmo al carro y puedo imaginar lo jovial que pudieron ser sus decisiones para poder venir, ya saben que desde donde escribo los flamencos viajan mucho, las garzas también; llegar aquí es prácticamente por avión, muchas suegras, madres, maridos tuvieron que quedarse con la responsabilidad de sus casas ese fin de semana largo.
Aquí hubo un buen grupo de trabajo para acoger a las que venían de afuera, motivar a las que muy lentito y en la misma ciudad se las daban de remolonas, todo empezó a andar el Jueves, con las primeras en llegar, el viernes, más bien parecía un batallón o una bandada, tuvimos un primer encuentro donde reconocerse con memorias de niñas y cuerpos de mujeres, todo se convirtió en risas, muchas palabras, cotorreo que viene lleno de pasión desde nuestro ser femenino, al calor de una media luz inexplicable, se generó espontáneamente, como planeado por Dios, levantamos las copas, y creo que eso paso varias veces.
Nosotras, todas mujeres de un colegio de monjas, tuvimos la genial idea de hacer una misa en la mañana siguiente, un taxi veloz, me llevo a la capilla, algo que fuera veloz a esa hora de la madrugada, misa, cura, monjas, todo lindo menos las voces de las niñas cantoras de Punta Arenas, con el cuerpo entrecortado recordé mi niñez, recordé cuando tuve que limpiar grandes galerías de vidrios (zona de castigo), por eso ahora cualquier cosa pero no te limpio un vidrio ni con una pistola en el pecho.
En la noche la gran cena, listas para compartir, un animo salvaje, llevamos una presentación de fotos de nuestras vidas pasadas, por sí alguien había perdido las imagenes de su memoria, nadie, pasaban las fotos y se sentía el aleteo, cenamos y dimos un vistazo a la vida de ahora con nuestras familias, se reconocieron, entablaron un vinculo de alegría con sus vidas y como se han ido formando, una especie de capilla sixtina familiar, en cada historia había empeño, amor y sobretodo realidad.
San Domingo, como siempre digo, estuvo muy movido, nada que nos dio la joven de adentro y nos fuimos a la disco, bailar, que es eso reclamaba yo en la semana, a mí se me fundieron los fusibles cerca de los treinta, aclaro por el lado de abajo, ahora salto la cuerda por el lado de arriba, después de tanto reclamo me duche mentalizando como una deportista, si no es por mi mente seguro me hubiese quedado en mi cama, babeando como digo yo. Llegamos, un traguito, buena onda, energía por todos lados, todas contentas, incluido los escasos maridos y parejas que habían soportado la orden del amor: "Acompañame mi amor..."
Música, que tiene la música, que a uno lo convierte en sentidos y en este caso como era ochentera nos convirtió en Tribu, Saltando, Gritando y Bailando hasta no dar más...
Generoso Dios ... que permites en mi vida frecuentar momentos que no olvidaré, que me permites verte en todos lados, que me permites tenerte como un referente abierto donde el respeto al otro es el don del amor, años que no visitaba una iglesia, ahí también está Dios aunque yo te busque a pleno Sol ... Generoso Dios.